TODO FUE... UN MAL SUEÑO

06.08.2025
Todo nació de una pesadilla…
de lo que el sueño me mostró…
y de lo que al despertar… seguía doliendo

Y el ruido me vence...

El tiempo me avasalla.

No río, callo.

Agotada, desvío

el acento antepenúltimo,

la obligatoria tilde de los segundos.


Y en sueños me desahogo

hasta la última palabra.

Y hago daño.

Mucho daño.

Sus lágrimas no me detienen.

Es mía, la última palabra.


Despierto…,

y sus lágrimas ya me sangran.

*

A estas alturas,

¿por qué no creerme capaz

de lo más imposible?

¿Acaso mis ojos sienten su ceguera?


Lo sé —

no exilié la caricia de la infancia.

Las noches son más dulces,

más pasajeras...

*

Llamaremos eterno

a los pétalos del deseo:

rojos y secos,

rojos y tiernos.


Ellos me interpelan.

Me obligan a escuchar.

Su conversación, de pupilas dilatadas.

Mi paladar: de largas pestañas.

Sus oídos, el misterio:

la sabiduría del que calla

cuando debe callar.

*

Allí, donde lo despedido

recobra protagonismo,

el recuerdo es máscara

del evidente olvido.


¿Quién te dijo

que no podías llorar?

¿Quién te dijo que las luces del auxilio

te sabrían a poco —

casi a menos, en tu despertar?


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Elisabet Mallol López
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